El gobernador Ricardo Quintela volvió a apostar al marketing político antes que a soluciones de fondo: ahora anunció un “Previaje interno” para La Rioja, un plan de descuentos con el bono provincial «Chacho» que promete cubrir hasta la mitad de los gastos de turistas en hospedaje, transporte y gastronomía.
La propuesta se presenta como un salvavidas para la economía provincial, pero la realidad es que los “Chachos” nunca lograron consolidarse como herramienta confiable. Ni los comerciantes los aceptan con entusiasmo ni la población los considera más que un parche sin respaldo. Pretender que ese mismo bono sea ahora el motor del turismo riojano roza lo insólito.
Quintela asegura que el programa permitirá “duplicar el poder de compra” de los visitantes. Lo que no dice es que, en una provincia donde la falta de empleo privado es crónica y la infraestructura turística es deficiente, ningún bono maquillado alcanzará para revertir la caída de visitantes ni la falta de inversión real.
Una vez más, el quintelismo apela al asistencialismo disfrazado de política pública. Los problemas estructurales —conectividad aérea escasa, servicios turísticos precarios y comercios asfixiados por la falta de circulante real— quedan sin respuesta, mientras el gobierno insiste en medidas de efecto inmediato que se agotan en la propaganda oficial.
El “Previaje riojano” con Chachos no es más que otro anuncio grandilocuente que busca desviar la atención del verdadero fracaso: la incapacidad del gobierno de Quintela para generar desarrollo genuino, empleo privado y confianza en la economía local.
Por Fernando Barrios – RIOJALANDIA



