jueves, mayo 14, 2026

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Quintela rompe puentes y amenaza con adelantar elecciones: la pelea con Nación expone una estrategia de victimización y poder

La política riojana entró en zona roja. Tras quedar afuera de las partidas extracoparticipables en el Presupuesto nacional, el entorno más íntimo del gobernador Ricardo Quintela decidió subir la apuesta y declararle la guerra política a la Casa Rosada y a los Menem, en una escalada discursiva que roza lo institucionalmente peligroso y desnuda una estrategia más electoral que de gestión.

Desde el “riñón” del mandatario provincial no hablan de diálogo ni de negociación: hablan de confrontación total, de “jugar sin tregua” y hasta de adelantar las elecciones provinciales a enero o febrero de 2027, una maniobra que deja en claro que el conflicto no se piensa resolver con soluciones para los riojanos, sino con urnas y épica partidaria.

De la gestión al relato bélico

El enojo del quintelismo tiene un blanco claro: la familia Menem, con Martín y “Lule” como figuras visibles de La Libertad Avanza en la provincia. Desde el oficialismo local los acusan de “asfixia financiera” y hasta de “extorsión”, un término grave que, lejos de aportar claridad, sirve para victimizar al poder provincial y tapar la falta de respuestas propias.

Lo que no dicen en el Panal es que La Rioja depende desde hace años de fondos discrecionales, sin haber generado un esquema sustentable de desarrollo, producción o autonomía fiscal. Cuando la billetera nacional se achica, el modelo queda desnudo. Y la reacción no es corregirlo, sino romper todo y culpar a otros.

“Jugar de local”: una confesión política

La frase que circula en la mesa chica del gobernador —“vamos a jugar de local, con nuestras reglas”— no es menor. Es la confesión explícita de una estrategia de provincialización extrema, pensada para blindar el poder antes de que el desgaste económico y social se traduzca en votos adversos.

Adelantar elecciones no es valentía política:
es miedo al humor social,
es desconfianza en la gestión,
y es usar las instituciones como escudo partidario.

Mientras tanto, los problemas reales siguen intactos: salarios bajos, consumo planchado, empleo público saturado y un sector privado que no despega.

Mística, épica y cero soluciones

El discurso que baja del entorno de Quintela mezcla épica peronista, lenguaje futbolero y devoción religiosa. “Hay huevos para aguantar”, dicen. “De rodillas solo ante la Virgen de Luján”. Frases que pueden encender a la militancia, pero no pagan sueldos, no generan empleo ni traen inversiones.

La pregunta que nadie responde es simple:
¿Qué plan tiene el Gobierno provincial si el conflicto se profundiza?
¿Cómo va a sostener servicios, salarios y asistencia sin fondos extra?

Hasta ahora, la única respuesta es más confrontación.

Gobernar no es resistir: es gestionar

Ricardo Quintela eligió el camino del choque. Eligió transformar un conflicto presupuestario en una cruzada política personal, poniendo a la provincia en modo campaña permanente. Pero gobernar no es resistir con consignas: es administrar, negociar y dar resultados.

Amenazar con adelantar elecciones puede servir para ordenar tropa.
Pero no resuelve la crisis.
Y mucho menos mejora la vida de los riojanos.

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