jueves, mayo 14, 2026

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Sanagasta: Sbiroli culpa a Milei por el cierre de Vulcalar, pero esquiva la responsabilidad provincial y local

El cierre de la fábrica Vulcalar S.A. en Sanagasta, que dejó a más de 50 familias sin trabajo a días de las fiestas, volvió a exponer una práctica ya conocida en la política riojana: culpar al Gobierno nacional para tapar errores propios. Esta vez, el protagonista es el intendente Federico Sbiroli, que salió a responsabilizar a Javier Milei y a Martín Menem mientras evita mirar hacia la Provincia y su propia gestión.

Sbiroli habló de “apertura indiscriminada de importaciones” y de “caída del consumo”, pero omitió un dato clave: el consumo en La Rioja no cayó por Milei, cayó porque la Provincia no generó políticas reales para mejorar salarios, dinamizar la economía local ni sostener el poder adquisitivo. Sin sueldos dignos, no hay consumo. Y sin consumo, no hay industria que aguante.

El consumo se destruye desde adentro

Mientras el intendente señala a Nación, los salarios estatales provinciales siguen siendo de los más bajos del país, las paritarias llegan tarde y mal, y no existe un plan serio para reactivar el mercado interno. Esa es la verdadera “caída del consumo” que nadie en el oficialismo local quiere admitir.

La fábrica Vulcalar no cerró por un decreto nacional: cerró porque no vendía, y no vendía porque en La Rioja la gente no tiene plata en el bolsillo. Esa responsabilidad es directa del Gobierno provincial y de los municipios que acompañan ese modelo sin cuestionarlo.

Importar y exportar: otra excusa floja

Sbiroli también habló de dificultades para competir con productos importados. Pero volvió a omitir lo central:
Las gestiones para importar insumos o exportar producción dependen del Gobierno nacional, sí, pero la falta de acompañamiento técnico, logístico y comercial es provincial y municipal.

No hubo un plan local para ayudar a Vulcalar a abrir mercados, reducir costos, mejorar competitividad o reconvertir producción. Hubo discursos, comunicados y fotos de inauguración. Gestión real, cero.

Dos años y medio y ningún plan B

Vulcalar fue inaugurada en 2023 como “símbolo de reactivación”. Dos años después, cerró. En ese tiempo,

  • no se diversificó la producción,

  • no se fortaleció el mercado interno,

  • no se mejoraron los salarios,

  • no se diseñó un esquema de exportación.

Hoy, Sbiroli recurre al manual clásico del peronismo provincial: culpar a Nación, citar consignas y evitar la autocrítica. Pero las familias despedidas no viven de consignas, viven de sueldos que nunca llegaron y de un consumo que la Provincia dejó caer.

La realidad, sin relato

El cierre de Vulcalar no es consecuencia directa de Milei.
Es consecuencia de años de mala gestión provincial, de municipios que no exigen, de salarios pulverizados y de un modelo que se agotó.

Culpar a otros puede servir para un comunicado.
Pero no devuelve los puestos de trabajo.

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