LA RIOJA.- En agosto, los envíos de fondos nacionales a las provincias crecieron en promedio un 2,4% interanual en términos reales, según un informe de la economista Nadin Argarañaz. La Rioja, sin embargo, quedó por debajo de esa media, con un incremento del 1,8%, mientras que en el acumulado anual apenas llega al 2,9%, también rezagada frente al 4,1% nacional.
El contraste con otras jurisdicciones es notorio: Buenos Aires encabezó la lista con un aumento del 4,2%, mientras que Salta mostró un crecimiento cercano al 7% en lo que va del año. Incluso provincias como Santa Fe y Córdoba, que apenas registraron un 0,7% de suba en agosto, se mantienen dentro de un patrón de crecimiento bajo pero con cuentas más claras que las riojanas.
Plata que entra, dudas que crecen
Aunque los números marcan que el dinero fluye desde la Nación hacia la provincia, lo que genera preocupación es el silencio del gobierno de Ricardo Quintela sobre el destino de esos recursos. Con más de $81.000 millones recibidos solo en agosto y un acumulado que crece mes a mes, el quintelismo sigue sin rendir cuentas claras sobre cómo se distribuyen los fondos que llegan a La Rioja.
La administración provincial insiste en reclamar asistencia extraordinaria y en denunciar discriminación desde Nación, pero los datos muestran que las transferencias automáticas están creciendo, aunque por debajo de otras provincias. Lo que no aparece en la ecuación es la transparencia: no se sabe si los recursos se destinan a obra pública, al pago de salarios estatales o a tapar baches de la deuda provincial.
La caja negra del quintelismo
La opacidad en el manejo de fondos se ha convertido en una marca de gestión. A diferencia de otras provincias que publican en detalle sus destinos presupuestarios, en La Rioja el gasto sigue siendo una caja negra.
El riesgo para el gobierno es político: mientras Nación cumple con los giros por coparticipación, la falta de explicaciones abre espacio para que la oposición –particularmente La Libertad Avanza y los sectores críticos del peronismo– instalen el debate sobre si el dinero se usa para sostener el aparato político antes que para resolver los problemas estructurales de la provincia.
La pregunta que queda flotando es clara: ¿cuánto más dinero necesita el quintelismo para empezar a dar respuestas concretas a los riojanos?





