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Camaleones Politicos: Guga Canteros, de la Cámpora al pseudo Liberalismo, coquetea por lo bajo con el Quintelismo

Por Redacción Política – La Rioja, 22 de octubre de 2025

En un nuevo capítulo de la interminable comedia de enredos que es la política argentina, Gustavo «Guga» Canteros, el autoproclamado candidato «de centro» a diputado nacional por La Rioja, volvió a exhibir su verdadera naturaleza: la de un agitador camaleónico que salta de ideología en ideología como un político sin principios. Ayer, 21 de octubre, en plena Plaza 25 de Mayo –el corazón simbólico de la capital riojana–, Canteros protagonizó un bochornoso escándalo al insultar al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, gritando improperios que incluyeron «hijo de puta… chorro» mientras el legislador caminaba por el lugar. Amparado en la excusa de que estaba «con un grupo» en una confitería cercana, el candidato de Las Fuerzas del Centro demostró una vez más que su oposición es tan genuina como un billete de tres pesos: puro humo y veneno verbal.

El incidente, que se viralizó en redes sociales en cuestión de minutos, no fue un arrebato aislado, sino el reflejo de un patrón de conducta que Canteros ha perfeccionado a lo largo de una década de oportunismo político. Testigos presenciales relataron cómo, desde la vereda de la confitería, Canteros y su entornillo –un puñado de militantes improvisados– arremetieron contra Menem con una andanada de insultos. «¿Dónde está el 3%, chorro?», vociferó Canteros, aludiendo a supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad ligadas al entorno de Karina Milei. Pero no se detuvo ahí: «¿Qué te hacés el malo, pelotudo?», remató, para luego escalar al nivel más bajo con el clásico «hijo de puta». El entorno de Menem respondió con igual crudeza, tildándolo de «caradura» y «amigo quintelista», mientras la multitud observaba atónita cómo un candidato que se vende como «defensor de la democracia» recurría al linchamiento callejero para ganar titulares.

Este numerito no sorprende a quienes conocen el historial de Canteros, un hombre que ha navegado por los mares turbulentos de la política argentina como un tiburón oportunista, cambiando de piel cada vez que el viento ideológico le es desfavorable. Su pasado kirchnerista es, sin duda, el más escandaloso y revelador. Entre 2012 y 2015, Canteros no era el «liberal de centro» que hoy pregona, sino un militante activo de LA CAMPORA, la organización juvenil del kirchnerismo que encarnaba el fanatismo más rancio del peronismo de izquierda. Como «armador» en la Comuna 4 de la Ciudad de Buenos Aires, Canteros organizaba actos en villas porteñas, posaba en fotos con líderes como Máximo Kirchner y Andrés «Cuervo» Larroque, y lucía remeras y banderas de la agrupación con el orgullo de un converso. Imágenes que aún circulan en redes –como esa donde aparece en el escenario junto a Máximo en un acto de 2014, o la de la «V» de victoria con Larroque en la Villa 21-24– son testigos mudos de su devoción por el «proyecto nacional y popular». «Yo voy a estar siempre donde me convoquen por el tema de las adicciones», se excusaba años después, como si su militancia fuera un hobby filantrópico y no una apuesta ideológica por el cristinismo en su apogeo.

Pero el kirchnerismo se le quedó chico cuando el escándalo de los bolsos de López lo obligaron a huir a La Rioja en 2015. Allí, reinventándose como un «emprendedor liberal», saltó a UNIR, un partido local donde llegó a ser presidente y donde, irónicamente, comenzó a oponerse al peronismo que tanto había defendido. En 2019, el camaleón dio otro brinco: se colgó del liberal José Luis Espert en el Frente Despertar, posicionándose como tercer candidato a diputado bonaerense. Su pasado camporista generó revuelo inmediato –»¿Un K en la lista liberal?»–, pero Canteros lo despachó con cinismo: «Después de economía no sé nada». Salió por la puerta de atrás tras internas y acusaciones de ser una «colectora» encubierta.

El 2023 trajo su giro más cínico: como convencional constituyente por Juntos por el Cambio (JxC), Canteros no dudó en reunirse con el gobernador Ricardo Quintela en la Casa de Gobierno, apenas días después de las PASO donde los liberales locales (UCEDE, UNIR, UNITE) volcaron su apoyo a Sergio Massa contra Milei.

Fotos de esa cita –donde Canteros aparece en una mesa con el gobernador, chaleco incluido– lo muestran sonriente junto a referentes como Fredy Machuca, en un «gesto de unidad» que olía a rendición peronista. Quintela, el eterno quintelista de bigote peronista, los elogió por «poner la provincia por encima de todo», mientras Canteros callaba como un cordero. Hoy, en 2025, encabeza la lista de Las Fuerzas del Centro –una alianza disparatada de libertarios, radicales y disidentes del PRO– y jura ser la «nueva oposición» al quintelismo. Pero sus acciones gritan lo contrario: en mayo de este año, admitió pedir audiencia a Quintela, y sus spots virales como «Ni bigote, ni peluca» suenan a teatro barato para defraudados mileístas.

¿Opositor? Por favor. Canteros no es más que un pseudo opositor camaleónico, un político que se tiñe de liberal cuando el peronismo apesta, y que coquetea con Quintela cuando el mileísmo flaquea. Su campaña, centrada en un «voto Ni Ni», es una estafa intelectual: promete diálogo y transparencia, pero su historial es de traiciones y oportunismos. En un distrito donde solo dos bancas están en juego, este «emprendedor de contenidos» con 11 mil seguidores en Instagram busca votos de independientes con la misma astucia que usó para posar con Máximo o sentarse con Quintela.

La ciudadanía riojana merece más que este circo. No se dejen engañar por estos camaleones que cambian de color según la luz del momento. Guga Canteros no es la alternativa fresca que vende; es el reciclaje de los peores vicios políticos: del kirchnerismo fanático al quintelismo solapado, pasando por liberales de ocasión. En las urnas de octubre, recuerden: un voto a este «centrista» es un voto a la hipocresía eterna. La Rioja clama por líderes coherentes, no por gritones de confitería que insultan madres para tapar su propio pasado. ¿Cuánto más vamos a tolerar a estos pseudos opositores que nos toman por idiotas?

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