En La Rioja, el precio de la carne volvió a meter presión sobre los hogares justo antes del brindis. En apenas 40 días, los cortes vacunos treparon entre un 24% y un 25%, un golpe que se sintió fuerte en los mostradores. Sin embargo, el sector asegura que no habrá faltantes y que, pasado el vértigo de diciembre, los valores podrían empezar a retroceder.
El empresario cárnico Fabián Caruzo explicó que, pese al aumento, la demanda sigue firme, aunque con un cambio claro en los hábitos: más clientes, menos kilos por compra. Según describió, el consumidor riojano está recalculando el menú sin renunciar del todo al clásico asado.
Por qué subió la carne
Caruzo no dudó al señalar las causas: dos décadas de malas políticas ganaderas que dejaron estancada la cantidad de cabezas en un país con más población y más exportación. La apertura total del mercado externo también empujó los precios, ya que los frigoríficos ahora compiten por animales de todo tipo, no solo por la vaca de conserva.
A este cuadro se suman factores climáticos: inundaciones en zonas productivas que ajustaron la oferta y fortalecieron el precio de la hacienda.
Las Fiestas, sin sobresaltos
Pese al sacudón, el sector descarta un escenario de góndolas vacías. “No va a faltar carne”, aseguró Caruzo, quien consideró que el Gobierno llegó a tiempo para evitar cualquier desabastecimiento en Navidad y Año Nuevo.
La noticia que puede traer algo de alivio: el empresario anticipó que en enero habría una caída en los precios, siguiendo la lógica estacional del mercado ganadero. “Estoy prácticamente seguro de que después del pico de diciembre vamos a ver una baja”, afirmó.
Mientras tanto, el consumo de pollo y cerdo crece como opción defensiva, pero la carne vacuna sigue siendo la reina indiscutida de la parrilla argentina, aunque toque ajustar la porción para que alcance para todos.



