Mientras la empresa que nació como proyecto estatal registra ganancias multimillonarias en manos privadas, el gobierno provincial avanza para desprenderse de los últimos activos del Parque Eólico Arauco. La “joya energética” de la provincia entra en etapa de liquidación definitiva.
LA RIOJA — La historia del Parque Eólico Arauco parece escrita con una ironía difícil de disimular: lo que alguna vez fue presentado como el gran orgullo energético de la provincia hoy es, para muchos críticos, un caso emblemático de cómo un activo público rentable terminó engrosando balances privados.
Los números hablan solos. Vientos de Arauco Renovables S.A.U., la empresa que nació como desarrollo estatal y que fue vendida por el gobierno provincial a Pampa Energía por 171 millones de dólares, cerró el ejercicio 2025 con ganancias integrales superiores a los 62.000 millones de pesos.
Sí: el negocio que la provincia decidió vender ahora produce cifras que hacen levantar más de una ceja.
Según los estados financieros publicados al 31 de diciembre de 2025, la compañía registró 7.765 millones de pesos de ganancia neta, impulsada por ingresos por venta de energía que superaron los 32.500 millones de pesos. El resultado bruto alcanzó 13.021 millones, con un margen cercano al 40%.
En términos simples: el viento sigue soplando… pero ahora empuja las ganancias de un privado.
LA NUEVA VENTA EN CAMINO
Lejos de replantear la estrategia, el Gobierno de La Rioja decidió profundizar el mismo camino.
A través de una convocatoria oficial firmada por el presidente del directorio de Parque Eólico Arauco S.A.P.E.M., Ariel Darío Parmigiani, se llamó a una Asamblea General Extraordinaria para el 25 de marzo de 2026, donde se tratará un punto clave: autorizar la venta de los proyectos y acciones que aún conserva la provincia.
El temario no deja lugar a interpretaciones. Entre los puntos centrales figuran:
-
Ratificar el mandato a consultores para buscar potenciales compradores de los activos renovables.
-
Autorizar la eventual venta de proyectos o acciones restantes del parque.
En otras palabras: la provincia se prepara para desprenderse de lo último que queda del proyecto energético más emblemático de su historia reciente.
Dentro del propio ámbito político riojano el parque eólico fue durante años definido como un activo estratégico capaz de generar ingresos sostenidos para el Estado.
Sin embargo, el camino elegido por la administración provincial parece ir en sentido contrario.
Primero fue la venta de Vientos de Arauco, hoy una empresa altamente rentable bajo control privado. Ahora, todo indica que el resto del patrimonio energético provincial también podría terminar en manos de inversores.
Para los críticos, el problema no es solo económico, sino también político: si el negocio funciona y produce ganancias millonarias, la pregunta inevitable es por qué el Estado decide desprenderse de él.
UN DEBATE QUE RECIÉN EMPIEZA
La convocatoria a la asamblea marca el inicio de un proceso que puede cambiar definitivamente el mapa energético de la provincia.
Si la operación avanza, La Rioja podría perder el control total sobre el proyecto de energías renovables que alguna vez fue presentado como símbolo de desarrollo y soberanía energética.
Mientras tanto, los balances privados siguen mostrando números en verde.
Y en la política local empieza a resonar una pregunta incómoda: si el viento genera tanta riqueza… ¿por qué la provincia decide dejarla de lado?



