La administración de Ricardo Quintela vuelve a quedar bajo la lupa, esta vez por el gasto público desmedido, sueldos estatales miserables y una transparencia que brilla por su ausencia. Desde La Libertad Avanza, el economista riojano Diego Molina Gómez lanzó una dura crítica a la gestión provincial, y sus números no hacen más que confirmar lo que ya se palpa en las calles: la plata está, pero no para el pueblo.
Según Molina Gómez, más del 53% del gasto público riojano en el segundo trimestre de 2025 se fue en pagar sueldos, lo que representa casi la mitad del total de ingresos de la provincia. Sin embargo, lo alarmante no es solo la concentración del gasto, sino la calidad de esos salarios: los promedios apenas rozan los $300.000 mensuales, insuficientes ante una inflación que devora bolsillos y dignidades.
Mientras tanto, la administración quintelista presume de “ahorros” multimillonarios: más de 28 millones de dólares en el segundo trimestre, y un acumulado de 96 mil millones de pesos en el primer semestre del año. ¿A costa de qué se acumula ese “superávit”? A costa del hambre y el atraso de los trabajadores estatales, cada vez más precarizados, y de un sector público paralizado que apenas puede sostenerse en pie.
Lo que no cierra —y que desde hace tiempo venimos marcando en Riojalandia— es el contraste entre los números opacos del presupuesto y el auge repentino de obras públicas de dudoso origen. “Cada vez aparecen más edificios nuevos, pero sin claridad sobre de dónde salen los fondos”, denunció el economista libertario, poniendo sobre la mesa la sospecha de lavado de dinero o uso arbitrario de partidas discrecionales.
Además, Molina Gómez expuso otra cara del problema: la falta de transparencia en la información oficial. El informe de gastos de 2024 tardó tres meses en publicarse, y los datos del primer semestre de 2025 recién se difundieron 23 días después de cerrados los balances. Un detalle que podría parecer técnico, pero que revela una lógica de manipulación y maquillaje contable con fines políticos.
“¿Qué les pasa a los ‘muchachos’? ¿Se volvieron transparentes de golpe o están usando cosméticos?”, ironizó Molina Gómez, en clara alusión al maquillaje de cifras con vistas a las elecciones del 26 de octubre.
Mientras tanto, el gobierno provincial sigue vendiendo relato de justicia social, mientras los riojanos siguen cobrando salarios de pobreza, las escuelas se caen a pedazos, los hospitales no dan abasto y el desempleo crece en silencio. Pero claro, los edificios nuevos no votan, pero sí decoran las campañas.




