La unidad del peronismo riojano cruje a pasos acelerados. En medio de la tensión con la Casa Rosada, un sector del justicialismo local ya no esconde sus diferencias con el gobernador Ricardo Quintela y lo acusa de arrastrar al partido a un “suicidio político” con su estrategia de confrontación permanente contra Javier Milei.
En ese escenario de fractura, el nombre de Eduardo “Lule” Menem, mano derecha de Karina Milei y conocedor como pocos de la dirigencia riojana, aparece como un posible puente entre la provincia y el Gobierno nacional.
Un nexo con peso político propio
Heredero de la tradición menemista y con vínculos fluidos con los exgobernadores Bernabé Arnaudo, Ángel Maza, Luis Beder Herrera y Sergio Casas, Lule Menem conoce de cerca las lógicas internas del peronismo local. Para los sectores desencantados con Quintela, su figura representa la llave para destrabar un vínculo con Nación que hoy parece quebrado.
Quintela, aislado y sin respaldo pleno
La estrategia del actual mandatario, basada en un enfrentamiento sin concesiones con Milei, es vista por muchos como insostenible en una provincia altamente dependiente de los recursos nacionales. El temor que crece dentro del propio PJ es que el gobernador termine aislando a La Rioja en un momento crítico, profundizando la crisis económica y política.
Un escenario favorable a Milei
Mientras el peronismo se divide y exhibe su desgaste, La Libertad Avanza confía en que esta interna le abrirá las puertas para una gran elección en octubre. El descontento con la gestión de Quintela y la percepción de que sus batallas políticas no mejoran la vida cotidiana de los riojanos, configuran un terreno fértil para que el oficialismo nacional gane terreno en la provincia.
En definitiva, lo que se cocina dentro del peronismo riojano no es solo una disputa de nombres: es el reflejo de un liderazgo agotado y de un gobernador cada vez más cuestionado, incluso dentro de sus propias filas.



