El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, desató un nuevo cruce con el presidente Javier Milei al denunciar públicamente que la Nación le “niega a La Rioja más de 1.000 millones de dólares que nos corresponden por derecho”. A través de su cuenta en X (ex Twitter), el mandatario riojano acusó al Gobierno nacional de aplicar “crueldad” y de “usar la necesidad de los riojanos como un arma política”.
Sin embargo, detrás de su embestida verbal queda en evidencia una contradicción: mientras exige recursos millonarios al Ejecutivo central, poco ha detallado sobre cómo administra el presupuesto provincial ni cómo se utilizan los fondos que sí ingresan a la provincia. La transparencia en el manejo de las cuentas públicas sigue siendo una deuda pendiente en La Rioja.
En su serie de mensajes, Quintela sostuvo que la retención de los fondos impacta en hospitales, escuelas y obras, aunque evitó precisar qué proyectos concretos se han visto frenados por la falta de transferencias. Además, insistió en que “La Rioja no pide limosna, exige lo que le pertenece”, planteando el reclamo como una disputa política más que como una discusión técnica sobre el federalismo fiscal.

El gobernador elevó el tono al prometer que no “claudicará” frente a lo que calificó como “un ataque directo” contra la provincia. No obstante, sus críticas se concentran en culpar a la Nación sin ofrecer un plan alternativo de gestión ni medidas de austeridad frente a la crisis.
La confrontación con Milei se suma a la larga lista de choques que Quintela mantiene con la Casa Rosada desde el inicio de la gestión libertaria. En medio de un contexto económico delicado, el mandatario parece optar por el camino de la denuncia pública, mientras la sociedad riojana sigue esperando soluciones concretas más allá de los discursos.



