En el marco del 134° aniversario del departamento Independencia y la inauguración del parque solar de Patquía, el gobernador Ricardo Quintela cargó con dureza contra las políticas del presidente Javier Milei: “Tenemos que hacer una autocrítica como sociedad sobre lo que hemos votado… la elección debe basarse en el amor y la esperanza, no en el odio”. También insistió en diferenciar su gestión local, que apuesta por un Estado presente, frente al “desfinanciamiento” nacional y las decisiones neoliberales que, según él, debilitan a las provincias
Un reclamo fuerte al electorado, pero…
Quintela apuntó a la comunidad: cuestionó los votos obtenidos por Milei y pidió reflexionar sobre el camino elegido. Sin embargo, ese llamado a la “autocrítica” deja un interrogante pendiente: ¿será la misma mirada autocrítica para su gestión provincial?
-
Promesas incumplidas: el Chaco de viviendas, salud y deuda aún no convence. Enfrentar a Nación no alivia la presión fiscal local por aportes federales insuficientes.
-
Gobernabilidad cuestionada: posturas beligerantes no construyen interlocución real ante el desfinanciamiento.
-
Responsabilidad propia: pedir evaluar a Milei está bien. Pero ese escrutinio debe empezar por el propio peronismo riojano, que gobernó sin resultados que reduzcan la desigualdad, la pobreza o la fuga salarial.
Lo logrado… y lo pendiente
Quintela sacó pecho por:
-
Un parque solar y el Plan Angelelli de viviendas en Patquía.
-
La nueva Constitución provincial, donante de derechos sociales, agua y conectividad Un sistema educativo apilado en base a concursos, salud pública y asistencia alimentaria en escuelas
Pero nada de esto explica por qué, después de tantos años de peronismo, La Rioja aún depende de letras provinciales y cuasimonedas para pagar sueldos; por qué el déficit es estructural, y por qué la reducción en el desempleo o la desigualdad no ha sido sustancial ni explicó al votante.
¿Autocrítica para todos o solo para Milei?
Si Quintela convoca al pueblo a revisar su voto, esa invitación debe incluir un examen severo al modelo provincial:
-
¿Cuánto de lo recaudado se invierte verdaderamente en salud, educación o infraestructura?
-
¿Dónde quedó la promesa de provincia autosustentable sin vaciar reservas propias ni endeudarse?
-
¿La “equidad” anunciada se plasma entre intendentes, regiones y vecinos?
Sólo desde esa coherencia puede legitimarse el mensaje contra próximo gobierno nacional: sin transparencia ni control interno, la crítica se vuelve relato y ventaja política, no cambio real.
El discurso de Quintela buscó marcar una distancia clara con Milei y reforzar la identidad provincial. Pero exigir autocrítica al electorado es legítimo; más lo es exigirla a sí mismo. Los riojanos necesitan saber si ese modelo “resiliente” de provincia puede sostener mejoras reales en equidad, trabajo y desarrollo.
La verdadera apuesta está en sumarse a la crítica del rumbo nacional sin evadir los propios desvíos provinciales. La Rioja merece una gestión que no sólo resista, sino que avance con resultados.



